Que no te den calabazas

Calabacines con relleno vegetal - paso del raxo

¡Ajá! ¿Os creíais que me había escapado a las Bahamas con el dinero del sorteo especial de la lotería de Viernes Santo? ¿En yate? Pues no. Y tampoco es que haya descubierto la receta del cordero lechal vegano ni del veggiepulpo á feira y esté tratando de vendérsela al lobby vegetariano para forrarme. Y es una pena. La verdad es que últimamente me han salido un montón de “quereseres” que me tienen bastante alejada del teclado en lo que a recetas se refiere. Y eso que, como adelanto a mi cumpleaños, he recibido un par de regalos cocinillas que pronto tendré que reseñar o, directamente mostraros… ya iré contando, pero no, no es el Spiralizer.

El caso es que mi falta de tiempo para escribir es falta de tiempo también para cocinetear, de manera que cuando el otro día abrí la nevera y descubrí allá al fondo los dos calabacines redondos que había comprado, y olvidado, una semana antes temí que estuvieran tan inservibles como el cerebro de cualquiera de los personajes de Guerra Mundial Z o de este.

Al infiel, falafel

falafel: receta impía de Semana Santa - paso del raxo

Hola bacalaos. No creáis que el saludo de hoy es baladí ni una vuelta de tuerca a mis “desarreglos”, aunque pueda parecerlo y, qué cáscaras, lo sea probablemente. Me he acordado de este salado animal nadador guiada, como dice la canción, por las circunstancias. Semana Santa, tiempo de vigilia y de un montón de recetas penitentes para ayudarnos con la abstinencia, el ayuno, el recogimiento y la mortificación, la reflexión y el reconocimiento de nuestros errores. Lo que apetece este planazo, ¿eh? y lo que viene a significar al final…. Bacalao a tutiplén: garbanzos con bacalao, tortilla de bacalao, fritos de bacalao… ¡Basta!

Lo que nos gusta delinquir…

Menús que molan: las tapas de O'Delito - paso del raxo

Como creo haber comentado alguna vez, el porqué de este blog está en las infinitas tapas de raxo grasientas o supergrasientas que llevo a cuestas, y los sinsabores que me trajo el intentar pasar de la fritanga cárnica cada vez que hago fonda en algún garito, lo que no ocurre pocas veces, por cierto.

Esa búsqueda me llevó a cocinar y escribir, pero sobre todo a descubrir o redescubrir en mi ciudad lugares en los que comer (en mi caso, cenar) no se convierte en una operación de riesgo… cardiovascular. Baretos (sirva la categoría para englobar espacios diversos) en los que, además, te apetezca probar las tapas, los pinchos, o lo que sea que preparen allí.

Si voy a empezar a reseñar algunos lugares, mi camino tiene que iniciarse, sin duda, en el lugar del delito. Literalmente.

Chori chori

receta de choriveganos, chorizos sin cerdo - paso del raxo

Con chori chori no me refiero al vergonzante bailecito de aquella requetevergonzante peli titulada en España “El gurú del sexo” ni, oh sorpresa, tampoco a su versión indie-casera, si cabe más bizarra. Tampoco hablo de los chori-chori mangantes de los que, a la vista de los periódicos, estamos rodeados, por más que en ocasiones me vengan ganas de liarme a mordiscos (y patadas) con según qué político local… Entiéndaseme bien, no soy vegana, pero tampoco antropófaga, aunque dar a alguno de estos figuras categoría de humano es ser muy benevolente. En todo caso, que aquí se viene a hablar de comida, de comida vegetariana mayormente, y eso es lo que vamos a hacer. ¿Chori chori? ¡Chorivegano!

Tómate algo

Cata de tomates y repaso al recetario - paso del raxo

A mi madre no le gusta el tomate. Lo toma en salsa, lo tolera en guiso o muy picado y, tras alguna que otra maniobra fallida de acercamiento, sigue renegando de las semillas y la pulpa. A mi madre, por tanto, no le gustará la entrada de hoy, dedicada a esta fruta de la huerta. Probablemente aparte el post a un lado con el tenedor, ya la estoy viendo.

Pero es que mi última visita al mercado municipal da Guarda y a mi ya conocido consultor vegetariano hace unos cuantos días se convirtió en toda una cata cromática del verde oscuro, al rojo como un tomate o incluso el rosa. Como lo oyes. Cientochopomil variedades de tomate, llegadas, eso sí, de Almería en su totalidad, como bien me apuntó mi asesor tomatil.